Hoy, 17 de mayo se conmemora el día internacional contra la homofobia y no puedo dejar de hacer esta reflexión.

 

Escribe: Tyra Guicchetti Chávez                                                                                                                                                                                                                                                           Mujer Trans Activista, Comunicadora Educadora Comunitaria – Locutora Conexión Vida 

 

 

Lima, Perú.- Hoy, saldremos algunos a las calles a trabajar, estudiar, socializar; en fin a realizar las labores cotidianas que hace todo el mundo, pero habrán ojos que nos verán de forma diferente… sabrán que nos pueden gritar puta, cabro, maricones, machona, sidoso, desviado, aberración y demás improperios.

Habrá quienes se envalentonen y puedan ensayar algún intento defensivo, o de respuesta a esta violencia que se ha vuelto cotidiana y podríamos estar otra vez ante una nueva situación de violencia contra personas LGTBIQ. Te preguntarás… ¿y eso es nuevo? la respuesta cae por añadidura: No.

Ahora, no solo nos gritaran, nos perseguirán, nos golpearan, nos violaran para “corregirnos” y nos asesinaran; si no que todo esto quedara impune, ya que el Estado representado por congresistas, que en un acto de irresponsabilidad y negligencia y legislando con un código que no es la constitución, ignorando que somos un estado laico, ignorando recomendaciones de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, la Corte Interamericana de Derechos Humanos o las del propio Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y hasta la Defensoría del Pueblo; derogó un decreto legislativo que pretendía sancionar efectivamente toda violencia contra la población LGBTIQ y las mujeres de nuestro país, dejando así totalmente desprotegido a toda persona con alguna orientación sexual , identidad y expresión de género no heterosexual.

“Fueron 66 votos los que decidieron que las vidas nuestras no valen nada, 66 personas que decidieron que miles de peruanos y peruanas son ciudadanos de tercera clase y merecen violencia y muerte por ello.”

Un policía turco pisa una bandera con los colores del arcoiris perteneciente al colectivo gay en Estambul. / AFP / OZAN KOSE

El documento planteaba nueve modificaciones en el código penal respecto a los delitos de feminicidio, discriminación y faltas contra la persona. Explicitamente modificaba el literal ‘D’ del artículo 46 y en el artículo 323 del código, e incluían la tipificación de delitos por ‘orientación sexual’ e ‘identidad de género’.

Fueron 66 votos los que decidieron que las vidas nuestras no valen nada, 66 personas que decidieron que miles de peruanos y peruanas son ciudadanos de tercera clase y merecen violencia y muerte por ello.

En el último año, se han identificado 25 casos de violencia contra lesbianas: 10 ocurrieron en el hogar y 15 en el espacio público. Cinco de las víctimas fueron adolescentes.
Entre abril de 2015 y marzo de 2017, hubo 9 asesinatos de personas TLGB, que murieron golpeadas, torturadas, degolladas o baleadas. Además, se presentaron 43 casos de afectación a la seguridad personal, 8 casos de personas agredidas por su propia familia y 28 casos de discriminación ocurridos en espacios públicos y la cifra continua en aumento.

Me apropio de este espacio para decir en voz muy alta, ¡Basta!
¡Basta de vivir con miedo!
¡Basta de violencia social contra nosotros y nosotras!
¡Basta de violencia de Estado que no solo niega derechos a los LGTBIQ; si no que ahora inclusive beneficia a nuestros agresores y asesinos.

Espero algún tipo de reflexión por parte del gobierno y la sociedad civil, para reconsiderar esta arbitrariedad, que espero no traiga más y más víctimas en plazos cortos en los colegios, calles y espacios públicos de nuestro país.