Años de atrasos en un país que viola los Derechos Humanos de las personas con orientación sexual distinta a la heterosexual.

      Escribe: Tyra Guicchetti Chavez / Activista trans y comunicadora social 

La historia de nuestro país, está plagada de desgracias y tragedias. Algunas han devastado poblaciones unas y en otras ocasiones pueblos enteros, con fechas que muy difícilmente se podrán olvidar. Terremotos, huaycos, tsunamis; fenómenos del niño o niña oleajes de frio y heladas, son muy comunes.

Pero hay otro tipo de catástrofe de la que no es muy fácil reponerse, y que no es tan abrupta como las otras pero si devastadora…

Hablo de las catástrofes provocadas por la ignominia de algunos que creen que son superiores a otros y que pueden decidir, que esos otros deben desaparecer, o deben de vivir en el ostracismo.

Sí, me refiero a nuestros politicos a algunos tomadores de decisiones: congresistas, jueces, fiscales, policías, lideres “religiosos” que solo promueven odio intolerancia violencia y muerte.

Se preguntaran ¿por qué escribo esto?.  La respuesta es simple: Otro país dio un paso gigante en el reconocimiento de los derechos de las personas con orientaciones sexuales no heterosexuales.

Australia con mucho respeto hacia sus ciudadanos acaba de aprobar una ley para reconocer el matrimonio igualitario LGTBIQ. Obviamente la pregunta salta por si sola…¿y en Perú cuando?.  Ahí es cuando viene a mi memoria la fecha del 10 de marzo del 2015, día a la que llamo una desgracia, una tragedia. La comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso tiró por el suelo el proyecto de ley de matrimonio igualitario.

“¿Derechos? no se puede hablar de un derecho cuando se está hablando de una aberración sexual, de un vicio sexual. no hay derecho para la aberración sexual”.

No era la primera vez, que se presentaba una iniciativa como esa en nuestro país, ya antes el 12 de setiembre del 2013 y el 30 de noviembre del 2016, el congresista Carlos Bruce primero, y luego en conjunto con Alberto de Belaunde, habían realizado intentos de darle a comunidad LGTBIQ los mismos derechos que tienen las personas heterosexuales, y hablamos de derechos como prestaciones de salud, herencia, bienes patrimoniales, pensiones, pero como siempre un grupo de personas para quienes nuestras vidas no valen nada, no solo se encargaron de refundir en lo más profundo del olvido estos intentos, si no que hasta algunos fueron más allá en sus intentos. Recordemos al pastor evangélico Rodolfo Gonzales Cruz, incitando a sus fieles a asesinar lesbianas, y de Alberto Santana que dijo textualmente: “¿Derechos? no se puede hablar de un derecho cuando se está hablando de una aberración sexual, de un vicio sexual. no hay derecho para la aberración sexual”.

Con pensamientos como estos coludidos en acuerdos bajo la mesa con autoridades que soslayan el ejercicio de derechos como la identidad, la educación la salud y la justicia basándose en interpretaciones basadas en creencias y prejuicios personales sin atenerse estrictamente al derecho y la jurisprudencia, que no logramos avanzar como sociedad moderna respetuosa dela diversidad.

Desde aquí saludo, a mis hermanxs australianxs, y los felicito por el paso tan grande asumido por su congreso nacional, y su sociedad entera, e insto a la sociedad peruana a seguir en la dura tarea para conseguir que se otorguen los derechos que se nos vienen negando. ojala en mi país dejemos ya de recordar tragedias como la del 10 de marzo del 2015 y pasemos a celebrar las vidas de todos los peruanos y la equidad en la diversidad.