El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) entrevistó a la investigadora del equipo que logró grabar el momento en el que el VIH infecta una célula

(Ciencia).- Un equipo de investigadores franceses ha conseguido grabar el momento en el que el VIH infecta una célula sana. ONUSIDA habló sobre el logro con Morgane Bomsel, directora del equipo de investigación del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS).

¿Cuál fue su motivación para grabar la transmisión del VIH?
Morgan Bomsel: La transmisión del VIH no se ha estudiado en profundidad y carecíamos de una idea precisa sobre la secuencia exacta de acontecimientos que conducen a la infección por el VIH de los fluidos genitales durante las relaciones sexuales. Tampoco sabíamos cómo se infectan las células inmunitarias ni cuáles son las consecuencias. La gran mayoría de las nuevas infecciones por el VIH se producen a través de la mucosa genital y rectal. Sin embargo, el epitelio, la capa externa de esos tejidos, varía, y afecta a cómo se introduce el VIH en el cuerpo.

¿Cuáles fueron los desafíos a los que tuvieron que enfrentarse?

M. B.: Uno de los desafíos consistía en crear un modelo experimental que fuera semejante a la mucosa genital infectada por los fluidos genitales y que permitiera el procesamiento de imágenes en tiempo real. A partir de células humanas, reconstruimos in vitro mucosa uretral masculina, cuya superficie había sido manipulada para presentar un color rojo, y un glóbulo blanco infectado (un linfocito T, el principal elemento infeccioso de los fluidos sexuales), que había sido manipulado para presentar un color verde fluorescente y que haría que las partículas infecciosas del VIH también adoptaran este color.

Necesitábamos que fueran fluorescentes para poder visualizarlos y realizar un seguimiento de su entrada en la mucosa por medio del escaneo fluoroscópico en tiempo real. Por último, tuvimos que diseñar un sistema que permitiera visualizar el contacto entre las células con las lentes del microscopio. Evidentemente, hicimos todo esto en un entorno absolutamente seguro, y todos llevábamos dos pares de guantes, gorro, chaqueta, gafas y máscara.

¿En qué momento supieron que habían hecho un descubrimiento?

M. B.: Supimos que habíamos dado en el clavo cuando conseguimos grabar cómo una cadena de virus se esparcía como si fuera un disparo de metralla. Duró como un par de horas, y entonces fue como si la célula infectada hubiera perdido interés, se separó y siguió su camino.

¿Podría indicarnos lo que sucede en el vídeo?

M. B.: Las células infectadas por el VIH están marcadas en verde y producen virus fluorescentes que aparecen como puntos verdes.

Podemos observar cómo la célula infectada por el VIH se adhiere estrechamente al epitelio, la capa externa de las células sanas de la pared mucosa del tracto genital que habíamos reconstruido.

Se aprecia cómo los macrófagos, los glóbulos blancos del sistema inmunitario que por norma general engullen las sustancias extrañas, los desechos o las células cancerosas, envuelven a las partículas rojas, que se desplazan ligeramente junto al núcleo azul del macrófago.

La célula infectada por el VIH se aproxima a la superficie de la mucosa y se coloca suavemente sobre ella. A raíz del contacto, la célula infectada integra virus preformados en dicha superficie (las manchas de un color verde amarillento intenso) y comienza a despedirlos ya como virus completos, que son los puntos verdes que aparecen.

Esos virus de color verde penetran la capa externa del tejido mediante un proceso denominado transcitosis, que es un tipo de transporte transcelular. Los virus se introducen en la célula y salen, siendo aún infecciosos, por el otro lado de la barrera epitelial. Como resultado, el VIH penetra en aquellos tipos de glóbulos blancos que se ocupan de la detección y destrucción de las sustancias extrañas, y los infecta. Una vez que está dentro del núcleo, se incorpora al material genético, el ADN, y los glóbulos blancos que deberían proteger el cuerpo comienzan a producir virus.

Curiosamente, el vídeo nos mostró que la producción de virus no dura mucho. Después de tres semanas, los glóbulos blancos infectados adoptan un estado de latencia y se forma un depósito de glóbulos blancos.

¿Qué hace que el VIH sea particularmente difícil de tratar?

M. B.: Los intentos de curar el VIH han resultado sumamente complicados debido a los glóbulos blancos infectados en estado de latencia. Encontrar y eliminar dichas células presenta muchas dificultades, y también dificulta que los científicos puedan estudiarlas. Los medicamentos antirretrovíricos evitan que el virus se propague por todo el cuerpo y hacen que el sistema inmunitario se ocupe de las células que están transmitiendo el ADN vírico. No obstante, debido al depósito existente, esas células plantean serios problemas en caso de que el paciente abandone el tratamiento antirretrovírico. Poco a poco, pueden volverse activas de nuevo y permitir que el virus se replique libremente.