En 2020 habrá 29,9 millones de personas con VIH en edad laboral, casi 7,5 millones más que en 2005

Escribe: Rodrigo Siancas / Conexión Vida 

Lima, Perú.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) presentaron el informe “El impacto del VIH y el Sida en el mundo del trabajador: estimaciones mundiales” mostró que la población laboralmente activa que vive con VIH llegará en el 2020 a 29,9 millones de personas a nivel mundial. Al mismo tiempo, 500.000 personas en edad laboral fallecerán de sida, y estas muertes son calificadas como “casi enteramente evitables”.

El porcentaje que va en aumento de personas con VIH en el mundo laboral responde en gran medida a la mayor esperanza de vida asociada al éxito de los tratamientos antirretrovirales y su mayor cobertura. Pero implica también desafíos importantes.

“La rápida expansión de la terapia antirretroviral y las medidas de testeo y prevención deberían ser aspectos claves de una política económica y social”.

El estudio analizó datos de 2005, 2010, 2015 y sus proyecciones para 2020, coincidiendo con la fecha establecida como meta por ONUSIDA para su estrategia “Llegar a Cero” (cero nuevas infecciones, cero muertes por sida y cero discriminación). Incluyó 27 países en Latinoamérica y el Caribe (LAC): Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela.

En LAC las muertes por Sida llegarán a 20.727 en 2020, una reducción de 43 por ciento respecto de 2005. Se reducirán en 86 por ciento las personas con discapacidad parcial para trabajar debido a síntomas de sida en comparación con 2005. Y los individuos totalmente incapacitados para trabajar serán solo 518, esto es, 93 por ciento menos que 15 años antes.

Los investigadores advierten que el progreso podría desacelerarse si aumenta la “resistencia a los antirretrovirales más comúnmente usados”, por lo que llaman a que los programas de salud pública se amplíen para abordar ese riesgo. Además, destacan que “la rápida expansión de la terapia antirretroviral y las medidas de testeo y prevención deberían ser aspectos claves de una política económica y social”.

Dos factores importantes son el diagnóstico lo más precoz posible, porque al acceder a tratamiento tempranamente se puede hacer una vida normal y con capacidad absoluta hasta el final de la vida. Y otro es un acompañamiento de profesionales de la salud, lo que favorece al buen control de la infección y la adherencia al tratamiento, esencial para minimizar el riesgo de resistencia a los antirretrovirales.