Candlelight 2017: Acabar con el Sida es un compromiso político y financiero

Durante la ceremonia, se pidió a las autoridades y activistas en trabajar juntos para acabar con el Sida al año 2030, rompiendo barreras de discriminación y mejorando el acceso al tratamiento antirretroviral.

Escribe: Marlon Castillo / Conexión Vida 

Lima, Perú.- La ceremonia de la luz de las velas, conocido como el Memorial Internacional Candlelight, que por sexto año consecutivo lo organiza la Red Interconfesional en Respuesta al VIH (RedPerin- VIH), culminó esta tarde con un compromiso a “terminar juntos con el Sida”, como lo dice el lema de la actividad este año.

El pedido se basa en las metas 90-90-90 que suscribió el Perú ante el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el Sida (ONUSIDA) respecto a poner fin al Sida para el año 2030, logrando que el 90 por ciento de personas con VIH sean diagnosticadas, este 90 por ciento reciba tratamiento y también se mantenga indetectable o carga viral suprimida, de tal manera que el VIH no cause daño en el organismo de la persona.

“Imposible, dicen muchos. Es una fantasía, un sueño… tu presencia en este Memorial de Canclelight, nos dice que también es tu sueño y el mio también”, dijo el sacerdote Católico José Fedora durante la ceremonia.

Lo cierto es que este compromiso no sólo es político, sino también financiero, pues se requiere de presupuesto para alcanzar las metas 90-90-90 y del apoyo de la sociedad civil. Aún en el Perú el 40% de personas que viven con el VIH desconoce su diagnóstico, por lo que se necesita acceso a las pruebas de VIH, concientizar a la población para hacérselas y acabar con los prejuicios asociados al virus.

Durante la celebración también se hizo mención a los medicamentos antirretrovirales y el problema en el abastecimiento de los fármacos y leche maternizada para niños nacidos de padres que viven con el VIH. También se hizo un llamado a evitar el estigma y discriminación hacia las personas afectadas.

Decenas de personas encendieron una vela en memoria de un familiar, amigo u allegado que murió a consecuencia del Sida y luego dejó una piedra con el nombre de la persona a quién rendía memoria.

Finalmente con pintura en las  palmas de las manos, se realizó una manta, como símbolo de compromiso para acabar con el Sida.

 

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