COVID-19: Once trabajadoras sexuales murieron en cuarentena por falta de acceso a derechos básicos

Hoy se celebra el Día Internacional del Trabajo Sexual, sin embargo el Estado peruano les da la espalda a más de 100 mil de estas mujeres. No reciben bono ni atención médica y se ven obligadas a exponer su salud al trabajar en plena epidemia.

Escribe: Renato Arana Conde / Conexión Vida

Lima, Perú.- En el Día Internacional Internacional del Trabajo Sexual no hay nada que celebrar pues, en lo que va del estado de emergencia sanitaria en nuestro país, un total de once trabajadoras sexuales han muerto, lo que revela la falta de acceso a derechos fundamentales de estas mujeres que también viven ‘del día a día’.

De acuerdo a información de la agencia internacional EFE, ocho murieron por COVID-19 y las restantes tres por falta de alimentos y por no poder recibir atención médica por dolencias que resultaron mortales. Dejan, así, decenas de niños huérfanos y familias sin rumbo.

Para Azucena Rodríguez del Corso, presidenta de la Red de Trabajadoras Sexuales, RedTraSex – Perú, las más de 100 mil trabajadoras sexuales en el país se encuentran en una situación de vulnerabilidad pues, al ser su cuerpo su herramienta de trabajo, se exponen a contraer el temido coronavirus al tener contacto con sus clientes.

¿No deberían mantener el aislamiento social? Ante esta pregunta, la presidente de RedTraSex indica que ninguna trabajadora sexual de la que tienen registro se benefició con el bono universal desde el inicio de la cuarentena, el 15 de marzo de este año.

“Las chicas están desesperadas, viendo la manera de cómo trabajar porque viven del día a día. Hace unos días redactamos un documento que hicimos circular en las redes sociales, en el que pedimos apoyo al Estado, pero hemos sido ignoradas”, declara Azucena Rodríguez del Corso a Conexión Vida.

Con el toque de queda, a las trabajadoras sexuales no les queda más que trabajar de día y ahora huyendo de la presencia policial. Otras optan por trabajar en hostales que fungen ahora de prostíbulos y cuando son detenidas allí por las fuerzas del orden, las obligan a pasar un test de COVID-19 en una clínica privada. Deben pagar por ello 300 soles y adicionalmente 380 soles de multa por violar la cuarentena.

Unidas ante el rechazo

En tanto, la agencia EFE informa que ante la desesperación las trabajadoras sexuales tienen que organizar ollas comunes que llegan a alimentar hasta a 70 personas por día.

Leida Portal, presidenta de la Asociación de Trabajadoras Sexuales Miluska Vida y Dignidad y fundadora de la Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual, señaló a EFE que han tenido apoyo de las organizaciones Flora Tristán y Manuela Ramos las cuales han solvetando la alimentación tres veces por semana o a pagar el ataud de las colegas que fallecieron y fallecen durante la cuarentena.

Sin embargo, cuando se han contactado con los congresistas, a quienes apoyaron en la última campaña electoral, han recibido un portazo en la cara. “A veces la indiferencia te mata. Ahora nos cuelgan el teléfono. No son solidarios. Somos miles de putas en Perú pero nuestro voto es invisible”, declaró Portal a EFE.

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